¿Cuántas veces hemos leído o utilizado este término en los recesos entre temporada y temporada? Esta vez no es la excepción, sólo que ahora el sentimiento de hartazgo se nota tanto en la directiva como en la misma afición.
Humberto Suazo es, sin duda, uno de los mejores jugadores que ha vestido esta playera a lo largo de su historia, ha sido clave para el logro de tres títulos, dos de liga y uno de Concacaf, sus goles han hecho estallar el Tecnológico y se ha convertido en ídolo de la afición.
Su calidad futbolística no está en duda, sería absurdo decir que se le puede suplir con facilidad y que como él hay millones en el mundo, sus 70 goles en ocho temporadas de Primera División en Monterrey hablan por sí mismos; sin embargo, es indudable que temporada tras temporada la amenaza de su salida se vuelve un dolor de cabeza.
Hablemos del capítulo reciente de la novela. Suazo ha pedido a la directiva del Monterrey que le den la facilidad de salir a un Club de Sudamérica para estar más cerca de Chile y de su familia, en especial de su madre.
Por otra parte, el Boca Juniors argentino ha expresado su interés por el delantero chileno, pero también ha sido claro en que la situación económica del Club Xeneize no le permite pagar la cláusula de rescisión que se estipula, pidiendo en primer lugar que el Monterrey le preste a Suazo o, en su defecto, que acepten como pago a algún jugador a cambio.
La postura de la directiva albiazul ha sido clara, tanto Luis Miguel Salvador como Jorge Urdiales se mantienen firmes en que la única posibilidad de que Suazo salga del Club antes de que su contrato se venza es por medio de una compra definitiva, sin préstamos, sin jugadores como pago.
Y esta postura es normal, se comprende que el Club Monterrey proteja sus intereses, finalmente el fútbol es un negocio y así lo deben entender todas las partes involucradas. La directiva se nota molesta, harta, incluso aburrida de que siempre hay algo con Suazo en vísperas de comenzar un torneo.
Durante el tiempo que el chileno ha estado en Monterrey se le han consecuentado diversos caprichos, como el hecho de llegar tarde a las pretemporadas o, el que mayores problemas trajo, irse a préstamo al Zaragoza, de donde llegó con una lesión en el hombro que el Club tuvo que tratar además de una deuda del cuadro español hacia el jugador.
Tras ver su equivocación, la directiva se puso seria y tomó la postura de que ningún jugador saldría a préstamo, y el ejemplo más claro fue el de Aldo de Nigris, quien pretendía salir a préstamo a Europa y el Club no lo permitió, por supuesto que esto ocasionó la molestia de Aldo quien se quejó públicamente de que cómo era posible que a Suazo sí le permitían salir y a él no.
En fin, el capítulo reciente de la Suazo-novela es delicado, y es que mientras la directiva se mantenga firme en su postura, Suazo podría llegar molesto y reflejarlo en la cancha, desgraciadamente un jugador enojado con su Club perjudica al Club; y si la directiva cediera ante la nueva petición del chileno ocasionaría que los demás jugadores pidieran lo mismo y, al no concederles la misma oportunidad, se tendría a un plantel completo enojado.
¿Qué pasará? Aún no se sabe, todavía quedan algunos días para saber si en realidad habrá un Club sudamericano que pague lo que Suazo vale o si el delantero tendrá que cumplir lo que su contrato estipula.
Lo cierto es que, si Humberto sale de Rayados, no hay que tener miedo ni pensar que el Monterrey ya no logrará nada, la Suazo-dependencia no la sufre el equipo, la sufren algunos aficionados que creen que el Chupete gana los títulos solo y que sin él ya no se podrá ser protagonista. La prueba está en que con Suazo también se ha fracasado y sin él también se han hecho cosas importantes.
Por ejemplo, en el Bicentenario 2010 que se jugó sin Suazo el equipo fue superlíder con 36 puntos y se anotaron 30 goles, con Suazo en los torneos en que Rayados fue Campeón los números no fueron mejores, en el Apertura 2009 el equipo quedó en quinto lugar con 30 puntos y 27 goles en 17 jornadas, es decir, seis puntos menos y tres goles menos que sin Suazo; mientras que en el Apertura 2010, Rayados fue segundo lugar general, sumó 32 puntos y se marcaron 29 goles, cuatro puntos y un gol menos que en el Bicentenario.
Tal vez la diferencia no sea mucha, pero demuestra que sin Suazo o con Suazo el Monterrey puede hacer grandes torneos y que no se depende de él para trascender. Así que ya veremos si éste capítulo es el último en la novela del Chupete o vendrán más, lo cierto es que Rayados como equipo, como Institución, como Club no es sólo Suazo.
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